¿Seguro que el atleta era él y no ella?
Tiene gónadas la cosa (y nunca mejor dicho), que para hacer una prueba de feminidad sólo comprueben los cromosomas y ya está. Porque el sexo legal se basa en los genitales y no en los cromosomas. Y se asigna cuando nacemos por una mera observación. Después, tenemos los casos de los transexuales, que pueden cambiar su sexo legal siempre que se hayan sometido a una reconstrucción genital del sexo elegido. Vamos que, legalmente, lo que cuentan son los genitales y no los cromosomas. Y, aunque es cierto que en la mayoría de los casos, unos cromosomas XY sugieren unos genitales masculinos y unos cromosomas XX unos genitales femeninos, hay variadas excepciones que hacen que esto no se cumpla.