Miles de loros y eco/pijos succionando la mamandurria del Estado
El problema no son sólo los 30 millones de euros que cuestan los casi 700 asesores de ZP. Es que el modelo se repite en todas las administraciones, con cualquier partido que las gobierne. Si España fuera un país serio ?tampoco por ahora es Zimbabwe- los grandes debates nacionales girarían sobre las cosas de comer (no me canso de insistir y espero que los lectores tampoco) y no sobre las paqueiradas de un traidorzuelo con boina y las estulteces de una clase política digna de un pais tercermundista. Veamos. Hace poco un senador de Estados Unidos tuvo que dimitir porque se descubrió que utilizó los sellos oficiales para mandar correo privado, y en el Reino Unido se organizó la de Dios es Cristo en los Comunes porque se supo que Cherie Blair utilizó dinero de la campaña de los laboristas para cuidarse la melena. Aquí, inmersos ya en una crisis económica insolvente (Rato dixit) que afecta de lleno a las economías más depauperadas, es decir, a los más pobres, los Presupuestos Generales del Estado recogen un gasto de casi 30 millones de euros (5.000 millones de pesetas) para pagar a casi 700 asesores de Zapatero, de los cuales un 60% no son funcionarios públicos, esto es, que han entrado a dedo, esto es, al impulso sectario del PSOE. Hay más. Tales sujetos, a los que no se les ha pedido otra cosa que sumisión al jefe sin pasar ningún control académico o de calidad intelectual, se van a repartir 4,2 millones de euros en incentivos durante el próximo año. ¡Manda carallo! Esto es lo que realmente interesa al personal. ¿Austeridad, decía Zapatero? ¿Control del gasto? ¡Y un cuerno! Esto es crear una corte faraónica intolerable y sectaria. ¡Que lo pague Pepiño con sus cuartos o los que le sueltan Entrecanales, Sacyr, La Caixa o quien sea! Dicho lo anterior, hay que suscribir ipso facto que el problema sería menor si sólo lo hiciera el pobre de Zapatero. ¡Qué va! Lo hacen todas las administraciones, locales y autonómicas especialmente. Nada más que hay que darse una vuelta por el mastodóntico cuerpo de la Administración para percatarse de que esto no tiene arreglo. Las del PP, incluidas. ¿Echamos un vistazo por Madrid? ¿O nos vamos hasta Castilla y León? ¿Prefieren acaso Andalucía? Esto es un desmadre realmente insostenible. Conozco un ganapán agarrado a la teta pública que va pregonando por ahí que en 'España nunca se ha vivido como hasta ahora'. Claro, él, que no fue capaz de aprobar el 5º de bachiller, pero es un lince a la hora de hacer valer su carnet político. Y eso que no entro a valorar los 'contratos' a los amiguetes en las televisiones públicas, donde mandan los amigos y las productoras de éstos hacen un negocio sucio y negro. Luego vendría el discurso de los nuevos eco/pijos, quienes desde posiciones ecologistas y de izquierdas se lo están llevando crudo, o al menos, viven como marajás. Cataluña y Pais Vasco, sin olvidarnos de Andalucía y Madrid, aparecen como paradigmas de estos sujetos con el cazo puesto. Véase ahí al flamante conseller de la Generalitat de Cataluña, Joan Saura y su inestimable compañera sentimental Imma Mayol, teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona. Sólo en sueldos suman la friolera de 300.000 euros, a lo que hay que sumar gastos de representación ?no se sientan nunca en un restaurante que baje de 4 tenedores-, coches oficiales y demás bagatelas que los políticos se han autoconcedido. Luego, eso sí, claman por el ecologismo en un discurso que no resiste un asalto en relación con los comportamientos que llevan. Pero esto no interesa a los grandes medios. Se trata de argumentos ad hominem. He oido decir a una relevante personalidad de la sociedad civil que difícilmente se puede encontrar en la Historia de España una clase política tan mediocre y tan falsa. Yo no sé si eso es cierto o no. Lo que sí constato es que las mejores cabezas que conozco no quieren saber nada de la política, pese a las invitaciones que reciben para subirse a ese carro. Y lo entiendo perfectamente. Una solución, propongo, es que esa inmensa legión de políticos de tres al cuarto se ganaran, si es que pueden, por un mes, sólo un mes, la vida gestionando una mercería.