Caída y auge | Ulpilex.es
El precio de éste laissez faire garzónico era remar conforme a la dirección del viento hasta incluso, quien sabe, el Premio Nobel de la Paz. Pero la cosa empieza a no pintar muy bien para Garzón. El apacible ICAM le acusa de la comisión de delito de prevaricación continuada y de quebrantamiento del secreto de las comunicaciones con lesión del derecho a la confidencialidad y secreto profesional en las relaciones Abogado-Cliente. No olvidemos el carácter de Corporación Pública del reciente querellante, su carácter tradicionalmente pastueño del poder, y que en el Estado de poderes inseparados ningún movimiento judicial de lo estatal es casual.