Algunas personas son simplemente incapaces de resistir la comida.
'Esta investigación demuestra que no sólo se trata de una falta de voluntad o de gula, los nuevos hallazgos muestran que, incluso en individuos saludables, los centros de recompensa cerebrales de algunas personas son más sensibles a las señales de alimentos apetecibles, esto ayuda a explicar por qué algunos individuos son más vulnerables a desarrollar ciertos desórdenes, como los trastornos alimentarios compulsivos', según palabras del Dr Beaver. Este descubrimiento para nada es aislado, tenemos ejemplos publicados aquí en fresqui que refuerzan los resultados de este estudio, los niños que sufren un exceso de televisión pueden padecer obesidad, en efecto, los niños, con sistemas neurológicos que se esta desarrollando, al recibir una excesiva sobreestimulación pueden ver modificados sus sistemas hormonales y dar orígen a estas patolgías. Incluso se ha demostrado que la obesidad también tienesu culpa genética. Sigue leyendo en ...