EL FIN DE LOS TIEMPOS: La increíble hormiga pensante (II)
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Aunque logró recuperar algo de esperanza pensando que, seguramente, nunca había estado en esa tesitura. Ella esperaba, condenada a una cruel pasividad, que volvieran antes de que la sangre de aquel maldito árbol se petrificase por completo fusionándose con ella para siempre, y la amputación fuese el único remedio. Ahora que podía pensar, lo hizo preguntándose por qué no lo había hecho antes. ¿Por qué no sabía cuánto tardaba en solidificarse del todo la savia? ¿Por qué nunca calculó el tiempo que tardaban en regresar al hormiguero? Estaba descubriendo otro mundo en el peor de los momentos, y en la más lamentable de las situaciones. Aunque gracias a ello tendría, si existiesen, muchas más posibilidades de sobrevivir. Ante la hormiga todo parecía cobrar un nuevo sentido, mágico, diría si pudiese. Por ahora sólo atinaba a compararlo con esos extraños pensamientos que apenas intuía, a veces, cuando despertaba. Comenzó a sentir frío...