No elijas; no renuncies (Basilio Pozo-Durán)
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La gente se trata a patadas, como si la vida fuera sólo un partido de fútbol. A patadas con quienes les aman, a patadas con quienes les escuchan, a patadas con quienes les aprecian. Porque con quienes les odian al menos compiten, y agradecen la competición por ver quién se trata peor. Pero cuando aparece alguien que simplemente les quiere, entonces no pueden competir con él y se lían a patadas. Hasta echarle de su vida, de su espacio y del tiempo que ya no quieren compartir con él.