Ixión, de Héctor Martínez Sanz
El escritor español Héctor Martínez publica la novela "Ixión", obra que recupera el mito del rey lápita como fuente de creatividad literaria .

Portada de la novela Ixión

Portada de la novela Ixión

Basada en la pintura "La tortura de Ixión" (1863) del genovés  Giovanni Battista Langetti (1825-1676)

Ixión, de Héctor Martínez Sanz

Ixion (2015) es la segunda obra de la colección de novela corta que Héctor Martínez inició con El Clan de la Hormiga este pasado verano.

Lanovela toma como centro los episodios míticos del rey de Tesalia Ixión y su descendiente, Pirítoo, en un recorrido homenaje de la mitología como fuente literaria. A la vez, la novela tiene una tesis fundamental expresada diversas veces a lo largo de la obra: el final de la sumisión al reflejo humano que son los dioses. En este sentido, cita el Ixión in heaven de Disraeli como motivo dela obra:

Celestial despot!—said Ixion— I defy the immortal ingenuity of thy cruelty. My memory must be as eternal as thy torture: that will support me.

Se trata de una idea que, por otro lado, también esta expuesta en sus ensayos Comentarios a Unamuno (2006), La ciencia como modelo de saber (2012) y el más reciente Lectura de Tagore (2015).

Empieza la novela narrando cómo Ixión es perdonado por los dioses de haber asesinado a su suegro quebrantando las normas de la hospitalidad.Dicho perdón conlleva una invitación al Olimpo a comer ambrosía y beber néctar que lo vuelven inmortal. Ixión, que no puede dejar de ser como es, reprende a todos los dioses y coquetea con Hera, que se deja hacer. Después presume de haber cantando las cuarenta a los dioses en su mesa y de yacer con la mismísima Hera. No sabrá, sin embargo, que está siendo víctima de un plan urdido en el Olimpo para castigarlo en el inframundo y del cual obtendrá una descendencia monstruosa y vergonzosa: los centauros.

Tras la historia de Ixión, se nos narra la historia de Pirítoo, hijo heredero de aquél. Iniciamos con su boda con Hipodamia y la invitación al banquete de sus hermanastros los centauros. La borrachera de éstos con el vino les arrastra al secuestro y violación de las mujeres presentes en los festejos, incluida la desposada de Pirítoo, lo que provocará la guerra entre hombres y centauros, implicados muchos de los héroes legendarios griegos, y entre ellos, Teseo, buen amigo de Pirítoo. La batalla les lleva a fortalecer sus lazos y a dudar de los dioses (por cuyas oscuras estratagemas los centauros surgieron). La muerte de las esposas, no sólo de Pirítoo, sino de Teseo, Orfeo y Heracles, será un hecho decisivo para la resolución de la historia.

No es la primera vez que Héctor Martínez recurre a las fuentes míticas. Ya en Humanografía. Relatos desde el lienzo (Ediuns, 2014) uno de los cuentos reproduce de particular forma el mito de Aracne representado por Velázquez, o en Harass: The God'sJob acudía el madrileño al mito de Job.

Tampoco es una coincidencia la elección de Ixión, si percibimos que también Aracne y Job son rebeldes a la fidelidad divina, aunque por diferentes razones.

No dice Héctor Martínez que los hombres sean mejores que los dioses oque éstos los empobrezcan material o anímicamente. El hombre en su narrativa sigue siendo hombre, movido por el orgullo y la vanidad (Aracne), por el miedo (Job) o por la desmesura (Ixión y Pirítoo). Pero estos defectos son, al mismo tiempo, el empuje que lleva a los personajes a enfrentarse a los dioses, es decir, a sí mismos. La lucha contra los dioses es una lucha ciega del hombre contra el hombre mismo. Por ello acaban irremisiblemente condenados a sufrir,mitológicamente en el inframundo.

Larecreación del mito en Ixión no es literal. Héctor Martínez desenvuelve el relato buceando en las versiones clásicas y aportando variaciones de cosecha propia. Por ejemplo, Hera, la esposa de Zeus,se insinúa a Ixión para encelar a su esposo, o la batalla contra los centauros no acontece en la misma boda de Pirítoo. Las variaciones, sin embargo, no pervierten el mito de origen,funcionando como versión añadida a las ya existentes.

Además de la narración principal, el linaje de Ixión sirve como recuerdo de otros muchos episodios de la mitología griega: Éride sembrando discordia, el juicio de Paris, la Centauromaquia, la guerra de Troya, los trabajos de Heracles, la historia de Teseo, los argonautas, el mito de Orfeo, el rapto de Perséfone, el primer rapto de Helena, la historia de los dioscuros, y las rivalidades de los dioses, entre otros.

Hemos de recordar que el autor ya presentó de forma profusa el infierno a semejanza de La Divina Comedia de Dante en la novela Mihai y Veronica, y que el personaje demoníaco también asumía relevancia en Misión 109 (en una perspectiva más contemporánea) y, obviamente, en Harass: The God's Job. De ello se deduce cierta obsesión con el tema del mal, el infierno y la tentación, subrayándose el personaje demoníaco, ya en forma de Hades o de Satán (y sus múltiples nombres). Se trata de dimensiones eminentemente humanas.

No se insistirá lo suficiente en la permanente condena del hombre que existe en las obras de Héctor Martínez. No hay un voto de confianza en la especie humana, ni existe optimismo ninguno. Dicho esto,tampoco se defiende que el hombre pueda cambiar o exista margen de alguna mejoría. Pareciera querer indicar en sus obras que el hombrees como es y las cosas vienen dadas tal cual, sin necesidad de mayor sentido que el que vivir impone en el acontecer.

En Ixión tenemos escenas de batalla en vivo, violencia explícita, momentos muy sombríos en el Tártaro, erotismo y filosofía. Consigue una vez más Héctor Martínez abarcar mucho con poco, en un relato fácil de leer, y descubrir al tiempo detalles a otro nivel para un lector más avezado. Por ejemplo, es conocido que Héctor Martínez tiende a insertar pasajes literarios ya existentes, adaptados a la obra, ya se trate de un verso o poema, ya de una línea o párrafo. En el caso de Ixión se puede observar el fenómeno en el caso de las arengas que el rey dirige a sus tropas, las cuales son tomadas por un lado del Discurso del día de San Crispín, acto IV de Enrique V de Shakespeare, y de unos versos de la segunda Jornada de En esta vida todo es verdad y todo mentira de Calderón de la Barca. También aprovecha El coloquio de los centauros de Rubén Darío para describirlos o hacer que Euritión provoque a Pirítoo con el verso «¡No olvidaré los ojos radiantes de Hipodamia!», tras haberla violado.

En suma, Ixión es una novela que vuelve a mostrar las capacidades narrativas del autor y que, después de decantarse por la fábula en El Clan de la Hormiga, vuelve a sorprender por la elección del ámbito, inclinándose esta vez por la epopeya mítica.

Al final de la novela se nos anuncia el siguiente título de la Colección de Novela Corta: Destripador. El adelanto es la siguiente descripción:

Destripador supone la incursión de Héctor Martínez en la novela dialogada y el ambiente del 'serial killer'. Se narran los interrogatorios y averiguaciones sobre un asesino que fue detenido en un registro de su coche, donde se encuentra un cuerpo troceado, el de su jefe. Poco apoco se irá descubriendo que no fue el primero, sino el último de una serie de crímenes brutales que han asolado la ciudad. Lo más oscuro del asesino será entender las razones que le llevaron a hacerlo.

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