Fotografías e historia de Niños refugiados sirios

Magnus Wennman de Estocolmo, es un reportero gráfico ganador de varios premios. Recientemente ha publicado una sobrecogedora serie de fotos que muestra lo que les pasa a los niños refugiados de conflicto de guerra como el de Siria.

Para crear este “Donde los niños duermen”, el fotógrafo viajó a todos esos lugares a los que están huyendo estos niños y hablo con sus familias para poder contarnos sus historias.

Lamar, 5 años, Horgos, Serbia

Lamar, 5 años, Horgos, Serbia

Tuvo que dejar atrás su hogar en Bagdad y sus muñecas, su pelota y su tren de juguete. A menudo habla de ellos cuando le mencionan su casa. Una bomba cayo en su casa, por suerte ocurrio cuando la familia iba a comprar comida. Sin embargo ya no podían vivir ahí. Tras 2 intentos de cruzar el mar desde Turquía en un bote de goma, consiguieron llegar a la frontera cerrada de Hungría.  Ahora Lamar duerme en el bosque tapada con una vieja manta. 

Ralia y Rahaf, de 7 y 13 años, Beirut

Ralia y Rahaf, de 7 y 13 años, Beirut

Proceden de Damasco, ahora viven en las calles de Beirut. Una granada mató a su madre y a su hermano. Junto con su padre, llevan un año durmiendo en las calles. Se acurrucan en sus cajas de cartón.

Fara, 2 años, Azraq

Fara, 2 años, Azraq

Fara ha tenido que huir junto a su padre y su hermana Tisam de 9 años. A Fara le encanta el fútbol, y por ello su padre intenta hacerle balones con todo lo que se encuentra por la calle, aunque por desgracia no duran mucho. Cada día intenta hacerles uno a ella y a su hermana para que jueguen. El resto de sus sueños han sido truncados pero todavía siguen manteniendo la ilusión cuando juegan con el balón. 

Walaa, 5 años, Dar-El-Ias

Walaa, 5 años, Dar-El-Ias

Ahmar estaba en casa cuando la bomba explotó en su casa en Idlib. Fue herido con metralla en la cabeza. Él sobrevivió. Su hermano pequeño no. La familia había convivido con la guerra durante tiempo, pero una vez se encontraron sin hogar no tuvieron elección y se vieron forzados a huir. Ahora Ahmar duerme en el frio asfalto junto a otros miles refugiados de la carretera que lleva a la frontera cerrada de Hungría. Llevan así 16 días en los que ha dormido en paradas de autobús, en la carretera y en el bosque.

Amir, 20 meses, Zahle Fayda

Amir, 20 meses, Zahle Fayda

Amir nació como refugiado, y su madre cree que quedó traumatizado ya en el útero. “Nunca ha dicho una sola palabra,” dice su madre en la tienda de campaña de plástico en la que vive ahora la familia. No tiene juguetes, pero juega con todo lo que encuentra en el suelo, y se ríe, aunque no hable.

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