La Castafiore de las hamburguesas. Un Pollo.
Poco o nada puede sorprendernos a día de hoy. Si el mensaje es el medio, el medio es cada vez más un completo.En este caso, el completo es un círculo cárnico, que se cierra bajo el eslogan de la última campaña de Burger King. "Un pollo muy especial". Un eslogan que posiblemente pase a ser el epitafio de lo que llamaríamos, efectivamente, "un pollo muy especial".Los Ángeles, sobremesa americana (cinco minutos para comer, y cincuenta y cinco para pensar en salsa barbacoa. El pollo vuelve al rodaje en su limusina después de haber ido a picar algo. El director le dice que hay que repetir algunos planos. El pollo se cabrea. Él es una estrella, y el director no es nadie para pedirle que haga un papel. La temperatura sube, supera el pico y llega a la cresta. Ea ea ea, el pollo se cabrea.La cosa, por supuesto, acaba mal.Todo esto, introducido por un extraño personaje, que dudo que tenga nada que ver con el tema en sí. En un rodaje hay multitud de cámaras. Sospecho que llevaban tiempo deseando sacar al pollo que había detrás del pollo. Comprensible. Yo lo habría diseccionado, pero en USA lo graban, que saben que duele más.Lo reconocerán. Es el pollo que está saliendo estos días vía catódica apalizando a una pobre azafata.Dudo que volvamos a ver a este polllo en pantalla.